OPINIÓN

GRATITUD AL MAESTRO

La historia detrás de la historia

Los nombres de Pablo Hannibal Vela y el de Enrique Espín Yépez pueden pasar desapercibidos, mas nunca el himno al maestro que en homenaje al magisterio ecuatoriano fue encargado a estos dos ecuatorianos para homenajearlos.

En 1920 el entonces presidente de la República, Alfredo Baquerizo Moreno, instituyó el 13 de abril de cada año como el Día del Maestro Ecuatoriano en homenaje a Federico González Suárez, Juan Montalvo Fiallos, Luis Felipe Borja y el hermano Miguel Febres-Cordero.

Como lo hemos anotado es tiempo después que el político y poeta Pablo Hannibal Vela Egüez, se encargaría de plasmar el sentimiento de reconocimiento y gratitud al maestro que alumbra, como se menciona al inicio de la letra. Vela fue el notable ecuatoriano, declarado por el Congreso Nacional de la República: “Ilustre cantor de la Patria”, por su gran servicio a la nación como periodista, político, filósofo y poeta.


Imagen de Pablo Hannibal Vela Egüez autor de la Letra del Himno al Maestro Ecuatoriano.

Pablo Hannibal Vela Egüez nació en Guayaquil el 16 de Enero de 1.891, hijo legítimo de José Mariano Vela Jaramillo, administrador de la Hacienda e Ingenio Chobo y después del Correo de Guayaquil, periodista de “El Tiempo”, “La Patria Libre” y “El Telégrafo” y en 1.906 autor de “El Liberalismo Futuro” y de Adela Egüez Álvarez, naturales de Otavalo y Ambato, respectivamente.

Pablo Hannibal Vela era un espíritu ligero ‘Todo lo hacía con espontánea sencillez, con gracioso donaire, con su risa llena de áureos cascabeles de ironía” por eso su popularidad creciente. En 1.933 fue reelecto Senador, hizo oposición y votó por la descalificación de Martínez Mera. En 1.934 acompañó al Presidente electo Dr. José María Velasco Ibarra en su gira por el sur del continente. En Septiembre de ese año perdió la calidad de Senador por el golpe de Estado de Velasco Ibarra, se distanciaron y en 1.935 militó en la oposición a los régimen dictatoriales.

El Congreso lo declaró “Ilustre Cantor de la Patria” y le concedió una pensión vitalicia de S/10.000 mensuales, igual a la de los Presidentes de la República y la Sociedad Bolivariana de Quito lo eligió su Presidente de Honor. Así pudo vivir sus últimos años con modestia y decencia.

También está el nombre de Enrique Espín Yépez músico y compositor ecuatoriano, nacido en Quito el 19 de noviembre de 1926 y fallecido el 21 de mayo de 1997. Tras realizar su carrera musical en el Conservatorio Nacional de su ciudad natal, completó su preparación en México y Alemania. Tras regresar a su país, desempeñó labores docentes como profesor en el Conservatorio Nacional y como miembro de la Sinfónica de Quito. Entre sus composiciones destacan los pasillos Pasional y Confesión.

Sin duda, Enrique Espín refleja en su obra todo el amor a su patria natal, convirtiéndose con el paso de los años en uno de los más importantes representantes del nacionalismo que haya dado Nnuestro país, sin importar el género en que compusiera, desde un pasillo ecuatoriano, hasta la llamada música clásica en la que compuso obras de una belleza incomparable, como la rapsodia ecuatoriana para piano y orquesta.


Enrique Espín Yépez destacado músico y compositor ecuatoriano

Este día homenajeamos a la labor insigne del maestro ecuatoriano. A la figura destacada del maestro ambateño Juan Montalvo Fiallos, quien nació un 13 de Abril de 1832. Iluminado pensador que dio lustre a la cultura patria y gran defensor de la democracia. En esta memorable fecha se rinde homenaje de respeto y gratitud a todos quienes ejercen el apostolado de la enseñanza.

Coincidencia de los tres Maestros: Con Juan Montalvo se consagraron otros dos ilustres maestros ecuatorianos: Federico González Suárez (nació el 12 de Abril de 1844), y Luís Felipe Borja (nació en 1845 y murió el 13 de abril de 1912); a este legado de valores humanos ecuatorianos destacados, estos dos coterráneos nos obsequiaron para identidad el himno más cantado en gratitud a la labor magisteril.

HIMNO AL MAESTRO ECUATORIANO

Letra : Pablo Hanníbal Vela

Música : Enrique Espín Yépez

CORO

Gratitud al Maestro, que alumbra

nuestra vida y la llena de estrellas;

gratitud de la Patria que, en ellas,

ve otro cielo, en palabras de luz.


Gratitud de la Patria, que sabe

lo que sufre el Maestro y se afana,

frente al joven, Ia voz del mañana;

junto al niño, inocencia y virtud.


Niños todos, amad vuestras aulas,

la lección del Maestro y su ejemplo;

porque, en ellas también hay un templo,

que la Patria construye en su honor.


Gratitud: ¡flor del alma! Perfume,

que en el pecho embalsama la vida;

nada puede el ingrato que olvida,

quien le abrió las ventanas al sol.


SOLO

iOh Maestro que estás en la Cátedra

de tus labios queremos la aurora;

tu palabra es la luz que se aflora

y amanece en las cumbres del bien!


Nadie quiera laureles de gloria,

si en el pecho de barro le falta

la grandeza más noble y más alta:

Gratitud a quien hizo un laurel.